Un día en el centro de terapias

A veces el cuerpo te pide un respiro, y es entonces cuando hay que darselo con un buen masaje en un centro de terapias con un entorno agradable, y un espacio seguro para que pueda recomponerse a su ser con una terapia de bienestar y aceites esenciales dirigidos por unos buenos profesionales

Llevo unos días con la espalda contracturada y… bueno, con el COVID-19 se ha perdido también el sentido del tacto en los abrazos, y…

¿Qué mejor que, una terapia con masaje para sentir el calor humano mientras te ponen aceites esenciales, música de meditación y te arreglan la espalda en un centro de terapias?

Asi que, una vez decidido, Carol y la que suscribe estas letras nos pusimos en camino.

Ella me recogió en casa y nos dirigimos hacia el centro de terapias Zen Mi Yu que ella probó anteriormente con Fernando (su marido).

Fue un grato viaje, aunque yo me mareo sino conduzco (¿Me estaré haciendo mayor?) soy un horror de copilota.

Una vez en Zen Mi Yu nos encontramos con una bonita casa de madera situada en una urbanización de un paraje frondoso en árboles donde se veían algunas encinas.

Maite Nos Recibió e invitó a pasar a la sala de espera ofreciéndonos algo de beber.

Mujer tumbada boca abajo recibiendo un masaje
Centro de terapias y bienestar Zen Mi Yu

Después se nos sumó Edu y Mónica (los terapeutas) con quienes conversamos un rato hasta que llegó nuestro turno.

Nos sorprendió un cliente que, una vez terminada su terapia pidió abrazar a Mónica, y esta le contestó: —¡Mejor así!, (señalando el lado en el que los corazones se juntan en un abrazo) aquello fue estremecedor se sintió tan agradecido y relajado que su gesto fue conmovedor, fue un momento muy tierno.

A continuación, bajamos a la sala de masajes, es amplia y tiene una sala de cine con butacas reclinables donde nos ofrecieron unas zapatillas desechables de estar por casa y nos proyectaron un vídeo de meditación que me hizo viajar a un lugar de paz hasta que llegó el momento de pasar a la camilla.

¿Qué mejor que, un masaje para sentir el calor humano?

Mi terapeuta fue Mónica, y me realizó un masaje fusión que es para cuando tienes la espalda hecha un churro, y Carol estuvo con Edu y el masaje balinés de cuerpo entero y de esos relajantes de morirse en la gloria.

¡La experiencia en el centro de terapias Zen Mi Yu fue la repera!, me arrepentí de seleccionar el aceite esencial a temperatura ambiente, tuve que haber usado el calentito, mea culpa, ¡otra vez será calentito!

¡Ay, qué relax! cuando sentí entrecruzar las manos de Mónica con las mías, de sincronizar sus manos sobre mi cuerpo, fue como una clase de juego que, a la vez te iba dejando el cuerpo descontracturado y de vuelta a su ser. Fue una grata experiencia.

Me consta que a Carol también le gustó un montón el masaje con Edu.

Y es que… a veces, debemos darle a nuestro cuerpo pequeños placeres de bienestar y relajación que nos abstraiga de la realidad, nos transporte y nos haga viajar a lo más íntimo de nuestro ser y de nuestros pensamientos.

Una vez terminado el masaje y ya vestidas nos ofrecieron un té de frutos rojos y unos chocolates, y compartimos la experiencia con los terapeutas.

Además, el espacio es súper respetuoso con las personas trans, me sentí en un espacio seguro

Éste centro de terapias es un lugar que recomiendo a las personas LGTBIAQ+ y a las personas Trans en concreto, no me sentí observada, ni juzgada, y me sentí como en mi propia casa y con mi propia gente.

Os comparto el enlace: ZenMiYu.com

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